¿Qué es un estudio de fertilidad y por qué es importante?
- 22 de febrero
- 12 minutos de lectura
Actualizado: 18 de marzo

Enfrentarse a problemas de fertilidad después de los 35 suele generar más preguntas que respuestas, sobre todo cuando cada mes trae consigo nuevas esperanzas y decepciones. Saber que los problemas de fertilidad afectan a aproximadamente 1 de cada 6 parejas en todo el mundo deja claro que no estás sola, y que el camino a seguir comienza con la comprensión, no con suposiciones. Esta guía desglosa en qué consiste realmente un estudio completo de fertilidad, desmonta mitos comunes y te ayuda a colaborar con tu especialista para elaborar un plan adaptado a tus necesidades.
Índice
Puntos clave
Punto | Detalles |
Evaluación exhaustiva | Un estudio de fertilidad incluye la revisión del historial médico, exámenes físicos, análisis hormonales y antecedentes familiares para identificar las causas de la infertilidad. |
El momento es clave | Comience las pruebas de fertilidad tras 12 meses intentando concebir (o 6 meses si tiene más de 35 años) para garantizar un diagnóstico y un tratamiento oportunos. |
Desmontando mitos | Los conceptos erróneos habituales sobre la infertilidad pueden retrasar los tratamientos eficaces; comprender la realidad puede ahorrar tiempo y recursos. |
Planes de tratamiento personalizados | Los resultados de los exámenes permiten diseñar estrategias de fertilidad personalizadas, lo que aumenta las posibilidades de lograr una concepción. |
Conceptos básicos sobre los estudios de fertilidad y mitos comunes
Un estudio de fertilidad no es solo una prueba. Se trata de una evaluación exhaustiva para identificar por qué tienes dificultades para concebir. Piensa en ello como un trabajo de detective: tu profesional sanitario recopila pistas a partir de tu historial, los hallazgos físicos y los resultados de las pruebas.
Si llevas 12 meses intentando quedarte embarazada sin éxito (o 6 meses si tienes más de 35 años), conviene realizar un estudio de fertilidad. Este plazo es importante porque la edad influye en la calidad y la cantidad de óvulos, especialmente en el caso de las mujeres mayores de 35 años.
En qué consiste realmente un estudio de fertilidad
Las pruebas que se suelen realizar incluyen:
Revisión del historial médico y reproductivo—desde operaciones anteriores hasta los patrones menstruales
Exploración física—evaluación de la anatomía reproductiva y del estado general de salud
Pruebas de fertilidad—niveles hormonales, controles de ovulación, pruebas de imagen o análisis de semen
Evaluación de los antecedentes familiares—identificación de patrones genéticos o reproductivos
Estos componentes se combinan para determinar la causa subyacente, ya se trate de trastornos ovulatorios, obstrucciones de las trompas, problemas relacionados con el factor masculino, endometriosis o infertilidad de causa desconocida.
Desmontando los mitos sobre la fertilidad que retrasan el tratamiento
Los malentendidos sobre la infertilidad suelen retrasar el diagnóstico. Estos son los principales mitos que conviene desmentir:
Mito 1: La infertilidad es solo un problema de las mujeres. Realidad: Los problemas de fertilidad afectan a aproximadamente 1 de cada 6 parejas, y a menudo afectan a ambos miembros de la pareja. Los problemas relacionados con el factor masculino representan aproximadamente el 40 % de los casos.
Mito 2: La edad es la única causa de la infertilidad. Hay muchos factores que influyen: el síndrome de ovario poliquístico (SOP), daños en las trompas, anomalías uterinas, problemas espermáticos y otros. La edad acelera el deterioro, pero no es el único factor.
Mito 3: La FIV es siempre la solución. No es cierto. Dependiendo de tu diagnóstico, tratamientos más sencillos, como la medicación o la inseminación intrauterina, pueden funcionar.
Mito 4: El peso no afecta a la fertilidad. Tu peso influye en el equilibrio hormonal y en la ovulación. Los extremos (demasiado alto o demasiado bajo) pueden afectar a la función reproductiva.
Desmontar estos mitos permite un diagnóstico más precoz y mejores resultados del tratamiento. Es posible que necesites menos intervenciones de las previstas una vez que conozcas tu diagnóstico real.
Conocer la verdad sobre la fertilidad te ahorra tiempo, dinero y energía emocional, recursos que necesitarás a lo largo de tu camino.
Por qué es importante el momento adecuado para tus pruebas médicas
Iniciar el proceso de fertilidad en el momento adecuado aumenta las posibilidades de éxito. Para las mujeres mayores de 35 años, el plazo de seis meses refleja la realidad biológica: el tiempo cobra mayor importancia cuando la reserva ovárica disminuida o la calidad de los óvulos relacionada con la edad empiezan a ser factores relevantes. Esperar 12 meses podría suponer perder una oportunidad crucial.
Un estudio exhaustivo también evita tratamientos innecesarios. Cuando conoces tu diagnóstico concreto —en lugar de hacer conjeturas—, tu especialista en fertilidad puede recomendarte soluciones específicas, en lugar de un enfoque genérico.
Consejo de experto: Traiga a su primera cita de evaluación la documentación de cualquier procedimiento reproductivo previo, niveles hormonales o ecografías; estos datos históricos aceleran el diagnóstico y evitan pruebas innecesarias.
Pruebas clave incluidas en un estudio de fertilidad
Un estudio de fertilidad se basa en pruebas específicas y bien definidas, en lugar de en conjeturas. Cada prueba tiene un objetivo concreto: determinar si el problema se debe a desequilibrios hormonales, a la calidad de los óvulos, a problemas de ovulación, a la calidad del esperma o a cuestiones estructurales. El enfoque sigue una progresión lógica, comenzando por los métodos menos invasivos.
Análisis hormonales: cómo interpretar tus señales reproductivas
Los niveles hormonales revelan cómo funciona tu sistema reproductivo. Los análisis de sangre miden las hormonas clave en momentos específicos de tu ciclo.
Entre las hormonas fundamentales se encuentran:
FSH (hormona folículoestimulante)—estimula el desarrollo de los óvulos; unos niveles elevados pueden indicar una reserva ovárica reducida
La LH (hormona luteinizante)—desencadena la ovulación; los desequilibrios pueden afectar a la fertilidad
AMH (hormona antimülleriana)—refleja la reserva ovárica restante; es fundamental para las mujeres mayores de 35 años
Prolactina: unos niveles elevados pueden impedir la ovulación
Las hormonas tiroideas: la disfunción tiroidea altera los ciclos menstruales y la fertilidad
Estradiol—indica la calidad del desarrollo de los óvulos
Por lo general, estas pruebas se realizan en días concretos del ciclo para garantizar su precisión. Tu especialista sabrá qué día realizar la prueba en función de la duración de tu ciclo.
Evaluación de la reserva ovárica: cómo conocer tu reserva de óvulos
Pruebas de reserva ovárica responden a una pregunta fundamental: ¿cuántos óvulos viables tienes? Esto es de vital importancia para las mujeres mayores de 35 años.
Existen dos enfoques principales:
Análisis de sangre de AMH—mide una hormona producida por los óvulos en desarrollo; unos niveles bajos indican una reserva reducida
Recuento de folículos antrales (AFC)—la ecografía cuenta los folículos visibles en ambos ovarios; refleja la reserva ovárica
Ambas pruebas se complementan. La AMH ofrece una instantánea de los niveles hormonales; el recuento de folículos antrales (AFC) muestra los folículos reales. Ninguna de las dos es perfecta por sí sola, pero juntas ofrecen una imagen precisa de tu capacidad reproductiva.
Análisis de semen: evaluación de los factores masculinos
El análisis de semen evalúa la cantidad, la motilidad (movimiento) y la morfología (forma) de los espermatozoides. La mala salud de los espermatozoides afecta aproximadamente al 40 % de las parejas que se enfrentan a problemas de infertilidad. La evaluación del esperma examina el recuento, la concentración y el movimiento progresivo, factores que influyen directamente en las posibilidades de fecundación.

Si los resultados revelan algún problema, suele ser necesario repetir las pruebas, ya que los parámetros espermáticos varían en función del estilo de vida, el estrés y otros factores relacionados con la salud.
Pruebas de diagnóstico por imagen: visualización de los órganos reproductivos
Las pruebas de imagen revelan problemas estructurales que los análisis de sangre no pueden detectar.
Ecografía transvaginal: permite evaluar la forma del útero, el grosor del endometrio y el aspecto de los ovarios; es un procedimiento no invasivo y rápido
Histerosalpingografía (HSG)—Radiografía con contraste para visualizar las trompas de Falopio y la cavidad uterina; detecta obstrucciones o anomalías
Histeroscopia—cámara quirúrgica que se introduce en el útero; se utiliza si la histerosalpingografía muestra anomalías o si persiste la infertilidad inexplicable
Estas pruebas permiten detectar fibromas, pólipos, tabiques, cicatrices o obstrucciones en las trompas, afecciones que requieren intervenciones específicas.
A continuación, te ofrecemos una breve comparación de las pruebas habituales de evaluación de la fertilidad y lo que revela cada una de ellas:
Tipo de prueba | Qué evalúa | Por qué es importante |
Análisis de hormonas en sangre | Suministro de óvulos y estado de la ovulación | Detecta los desequilibrios hormonales |
Ecografía (AFC) | Número de folículos ováricos | Refleja la reserva actual de huevos |
Análisis de semen | Recuento y calidad de los espermatozoides | Detecta la infertilidad masculina |
Imágenes de HSG | Permeabilidad de las trompas de Falopio | Detecta obstrucciones o cicatrices |
Histeroscopia | Estructura de la cavidad uterina | Detecta pólipos y miomas |
La evaluación de la fertilidad más completa combina varios métodos de diagnóstico en lugar de basarse en pruebas únicas, lo que garantiza que no se pase nada por alto.
Por qué es importante esta secuencia
Tu especialista comenzará con análisis de sangre y una ecografía: pruebas asequibles, rápidas y no invasivas. Solo si los resultados lo justifican, se pasará a una histerosalpingografía u otras pruebas de imagen. Este enfoque rentable evita procedimientos innecesarios y, al mismo tiempo, permite obtener la información esencial.

Consejo de experta: Programa tu análisis de sangre inicial entre los días 2 y 4 de tu ciclo para obtener los valores más precisos de FSH y AMH; el momento en que se realiza influye significativamente en los resultados.
Evaluación de la reserva ovárica y la salud uterina
Dos aspectos fundamentales de las pruebas de fertilidad se centran en lo que tienes (óvulos) y en el lugar donde se desarrollarán (el útero). Ambos influyen directamente en tus posibilidades de concebir y de llevar un embarazo a término. Comprender estas evaluaciones te ayuda a conocer tu situación de fertilidad.
Comprender la reserva ovárica
La reserva ovárica mide la cantidad y la calidad de los óvulos que te quedan. Esto es muy importante para las mujeres mayores de 35 años, ya que el número de óvulos disminuye significativamente cada año.
Hay dos pruebas principales para evaluar esto:
Análisis de sangre de AMH (hormona antimülleriana)—mide una hormona producida por los óvulos en desarrollo; refleja el número de óvulos
Recuento de folículos antrales (AFC) mediante ecografía—cuenta los folículos visibles en ambos ovarios; muestra directamente los óvulos disponibles
Análisis de AMH y recuento de folículos funcionan conjuntamente. La AMH proporciona un indicador numérico; el recuento de folículos ofrece una confirmación visual. Ninguno de los dos por sí solo ofrece una visión completa, pero combinados permiten predecir cuántos óvulos se podrían obtener si se decide seguir un tratamiento de fertilidad.
Un nivel bajo de AMH no significa que el embarazo sea imposible, sino que el momento adecuado y la estrategia de tratamiento cobran mayor importancia. Muchas mujeres mayores de 35 años con reserva ovárica reducida logran quedarse embarazadas gracias a enfoques personalizados.
Qué significa tu nivel de AMH
Los niveles de AMH varían, pero los rangos generales son los siguientes:
Por encima de 1,0 ng/ml—reserva normal para su edad
0,5 a 1,0 ng/ml—descenso moderado; aún hay óvulos viables
Por debajo de 0,5 ng/ml—disminución significativa; menor número de óvulos disponibles
Estas cifras sirven de guía para tomar decisiones terapéuticas. Un nivel elevado de AMH sugiere que la FIV convencional podría proporcionar un mayor número de óvulos; un nivel bajo de AMH podría indicar la necesidad de protocolos especializados o enfoques alternativos, como estrategias de rejuvenecimiento ovárico.
Evaluación de la salud uterina
Para que se produzca la implantación del embrión y el embarazo, el útero debe tener una estructura sana. Hay varias afecciones que pueden afectar a esto.
Entre los problemas más comunes detectados se incluyen:
Fibromas—tumores musculares benignos que deforman la cavidad
Pólipos—crecimientos de tejido que interfieren en la implantación
Tabiques—tabiques congénitos que dividen el útero
Cicatrices (adherencias)—debido a una cirugía o infección previa
Anomalías en la forma del útero—que afectan al éxito del embarazo
Pruebas de imagen para la evaluación uterina
Las anomalías uterinas requieren pruebas de imagen específicas:
Ecografía transvaginal—prueba de detección inicial; no invasiva y rápida
Ecografía con infusión de solución salina (SIS)—ecografía con solución salina inyectada en el útero; muestra claramente la forma de la cavidad
Histerosalpingografía (HSG)—Radiografía con contraste; permite visualizar las trompas y la cavidad
Histeroscopia—cámara quirúrgica introducida en el útero; permite la visualización directa y el tratamiento de problemas
Cada prueba tiene su finalidad. Tu especialista decide el orden en que se realizan en función de los resultados iniciales. Muchos problemas pueden corregirse quirúrgicamente antes de iniciar un tratamiento de fertilidad.
Tratar las anomalías uterinas antes del tratamiento mejora significativamente las tasas de implantación y el éxito del embarazo.
Por qué ambas evaluaciones son importantes en conjunto
Podrías tener una reserva ovárica excelente, pero un entorno uterino deficiente, o al revés. Para obtener una visión completa, es necesario evaluar ambos aspectos. Este enfoque integral evita malgastar ciclos en problemas uterinos que podrían solucionarse, o seguir adelante con el tratamiento cuando el suministro de óvulos no es viable.
Consejo de experto: Solicita copias de tus resultados de AMH y de las ecografías; hacer un seguimiento de estos a lo largo del tiempo muestra las tendencias y ayuda a orientar la estrategia de fertilidad a largo plazo.
Cómo influyen los resultados en los planes de fertilidad personalizados
Los resultados de tus pruebas no son solo cifras en un informe: son la base de tu estrategia de tratamiento personalizada. No hay dos procesos de fertilidad iguales, y tu plan tampoco debería serlo. Comprender cómo los médicos utilizan tus resultados específicos te permite tomar decisiones con conocimiento de causa.
Del diagnóstico a la acción
Cada resultado del estudio de fertilidad apunta hacia soluciones específicas. Los resultados de los análisis de fertilidad permiten adaptar el tratamiento en función de las causas identificadas. Tu especialista no recomienda el mismo tratamiento para todo el mundo: adapta las intervenciones a tu diagnóstico.
Por ejemplo, si las pruebas revelan problemas de ovulación, puede bastar con medicación para inducirla. Si las trompas están obstruidas, es necesario recurrir a la cirugía o a la fecundación in vitro. Los problemas relacionados con el factor masculino requieren enfoques totalmente distintos. Este enfoque específico ahorra tiempo y recursos.
Problemas habituales y sus soluciones
A continuación se explica cómo se traducen los resultados específicos en planes de tratamiento:
Trastornos de la ovulación—medicación (clomifeno, letrozol) para estimular la liberación del óvulo
Obstrucción o daño de las trompas—reparación quirúrgica o fecundación in vitro
Reserva ovárica reducida—protocolos especializados, posiblemente combinando diferentes enfoques
Infertilidad por factor masculino—estrategias de mejora de la calidad del esperma o reproducción asistida
Anomalías uterinas—corrección quirúrgica antes de intentar un embarazo
Infertilidad de causa desconocida—tratamiento empírico o procedimientos avanzados
Tu diagnóstico concreto determina cuál es la mejor opción. A veces, debido a múltiples factores, es necesario combinar varias estrategias.
A continuación se explica cómo los distintos resultados pueden determinar las opciones de tratamiento específicas:
Diagnóstico | Tratamiento habitual de primera línea | Cuando se necesitan opciones avanzadas |
Trastorno de la ovulación | Medicamentos para estimular la ovulación | Si no responde al tratamiento |
Obstrucción de las trompas de Falopio | Reparación quirúrgica o fecundación in vitro | Si la reparación no da resultado, se pasará a la fecundación in vitro |
Infertilidad masculina | Técnicas para mejorar la calidad del esperma | FIV con ICSI para casos graves |
Anomalía uterina | Corrección quirúrgica | Repita el tratamiento si los síntomas persisten |
Infertilidad de causa desconocida | Estilo de vida o inseminación intrauterina (IIU), y luego fecundación in vitro (FIV) | FIV tras el fracaso de un tratamiento menos invasivo |
Por qué es importante la personalización
Los enfoques terapéuticos varían en función de los resultados de la evaluación, y van desde simples cambios en el estilo de vida hasta procedimientos avanzados de fertilidad. Una mujer mayor de 35 años con una reserva ovárica normal necesita una estrategia diferente a la de una mujer con una reserva significativamente reducida.
La edad, el historial médico y los resultados de las pruebas influyen en las recomendaciones. Su especialista tiene en cuenta estos factores, junto con sus preferencias y sus plazos. Algunos pacientes prefieren una intervención mínima al principio; otros desean un tratamiento más agresivo. Ambos enfoques pueden funcionar si se planifican adecuadamente.
Cómo elaborar tu plan: aspectos clave a tener en cuenta
Tu plan personalizado aborda:
Tu diagnóstico concreto—lo que revelaron las pruebas sobre su fertilidad
Tu edad y la calidad de tus óvulos—urgencia y opciones de tratamiento disponibles
Tu historial médico—afecciones previas que afecten al tratamiento
Tus preferencias: qué grado de agresividad o conservadurismo deseas
Índices de éxito para tu caso—expectativas realistas basadas en su diagnóstico
Costes y cargas—consideraciones económicas y emocionales
Un buen especialista en fertilidad explica cada aspecto. Debes comprender por qué se han solicitado pruebas concretas, qué significan los resultados y cómo las recomendaciones se derivan lógicamente de los hallazgos.
Los planes de fertilidad personalizados, basados en los resultados de un estudio exhaustivo, mejoran notablemente las tasas de éxito en comparación con los enfoques genéricos.
Adaptar los planes sobre la marcha
El tratamiento de fertilidad no es algo estático. El seguimiento durante el tratamiento permite a los especialistas ajustar los protocolos en función de cómo respondas. Si la medicación estándar no provoca la ovulación, se aumenta la dosis o se cambia de medicamento. Si en los primeros ciclos no se obtiene el número de óvulos esperado, se modifican los protocolos.
Esta flexibilidad maximiza tus posibilidades y minimiza las cargas innecesarias del tratamiento.
Consejo de experto: Pídele a tu especialista que te explique el razonamiento específico que hay detrás de cada recomendación: comprender el «porqué» te ayuda a sentirte seguro con tu plan personalizado y a reconocer cuándo es conveniente realizar ajustes.
Costes, riesgos y qué cabe esperar a continuación
Un estudio de fertilidad requiere una inversión: económica, emocional y de tiempo. Saber cuánto vas a gastar, cuáles son los posibles riesgos y cuáles son los plazos realistas te ayuda a prepararte tanto mental como prácticamente. Estar bien informado evita sorpresas y te da confianza en este proceso.
Aspectos financieros
Los costes de las pruebas diagnósticas varían considerablemente en función de la ubicación, la clínica y la cobertura del seguro. Los análisis de sangre básicos pueden costar entre 200 y 500 dólares. Las ecografías suponen un coste adicional de entre 300 y 800 dólares por sesión. Las pruebas de imagen, como la histerosalpingografía o la histeroscopia, oscilan entre 1.000 y 3.000 dólares cada una.
Los gastos totales de las pruebas suelen oscilar entre 2.000 y 5.000 dólares sin seguro. Si tienes seguro, es posible que tengas que pagar copagos o alcanzar el importe de la franquicia. La cobertura varía enormemente: algunos planes lo cubren todo; otros, nada.
Antes de concertar una cita, solicita a tu clínica un presupuesto detallado. Ponte en contacto con tu compañía de seguros para conocer los detalles de la cobertura. Muchas clínicas ofrecen planes de pago si el coste te preocupa.
Comprender los riesgos
La mayoría de los procedimientos de diagnóstico conllevan riesgos mínimos. Los análisis de sangre pueden causar molestias por la punción; en ocasiones pueden producirse hematomas o infecciones, pero es algo extremadamente raro. La ecografía transvaginal no supone ningún riesgo significativo; simplemente resulta incómoda para algunas personas.
Los procedimientos de evaluación de la fertilidad pueden conllevar molestias o riesgos de infección. La histerosalpingografía conlleva un pequeño riesgo de infección y, en ocasiones, reacciones alérgicas al medio de contraste. La histeroscopia requiere anestesia y conlleva los riesgos quirúrgicos habituales, como infección y perforación, aunque las complicaciones graves se producen en menos del 1 % de los procedimientos.
Su especialista le informará de los riesgos específicos antes de cada procedimiento. La mayoría de las personas toleran bien los procedimientos de diagnóstico.
El enfoque por etapas: por qué es importante
Las pruebas se realizan siguiendo una progresión gradual, pasando de procedimientos básicos a avanzados según sea necesario. No se pasa directamente a pruebas invasivas. Los análisis de sangre y la ecografía iniciales permiten detectar los problemas más comunes. Solo si los resultados lo justifican se pasa a pruebas de imagen más avanzadas.
Esta secuencia lógica:
Reduce al mínimo los trámites innecesarios
Controla los costes de forma eficaz
Reduce la exposición global al riesgo
A menudo detecta los problemas rápidamente
Plazos previstos
Una evaluación completa suele durar entre dos y cuatro meses desde el inicio hasta el final. Los análisis de sangre se realizan al principio del ciclo. A continuación, se realiza una ecografía. Si es necesario realizar pruebas de imagen, la histerosalpingografía (HSG) o el sonohisterograma se llevan a cabo a mitad del ciclo. Las pruebas más complejas requieren varias semanas adicionales.
Es posible que tu especialista combine algunas pruebas para agilizar el proceso. Si los resultados indican que es necesario derivarte a un especialista, esto supondrá más tiempo para concertar la cita y la consulta.
Tras las pruebas: ¿qué viene ahora?
Una vez finalizadas las pruebas, tu clínica te concertará una cita para comentarte los resultados. Esta cita es fundamental: tu especialista te explicará los resultados, responderá a tus preguntas y te informará sobre las opciones de tratamiento.
Normalmente se siguen tres caminos:
Un tratamiento sencillo en tu clínica habitual—medicación o cambios de comportamiento
Continuar con el tratamiento a nivel local—Inseminación intrauterina (IIU) u otros procedimientos de reproducción asistida
Derivación a especialistas en fertilidad—para casos complejos que requieran conocimientos especializados avanzados
Conocer los costes, los riesgos y los plazos antes de comenzar el proceso te evita la ansiedad y te ayuda a planificar en consecuencia.
Cómo prepararse para la consulta
Lleve sus preguntas por escrito a la cita para conocer los resultados. Pregunte por las tasas de éxito para su diagnóstico concreto. Infórmese sobre el tratamiento recomendado, las alternativas y los costes previstos. Solicite copias de todos los resultados de las pruebas y de las imágenes médicas.
No dudes en pedir que te lo aclaren. Un buen especialista se asegurará de que lo entiendas todo antes de continuar.
Consejo de experto: Solicita los resultados de tus pruebas por escrito antes de la cita con el médico, para tener tiempo de revisar los resultados y preparar preguntas específicas, en lugar de enterarte de todo por primera vez durante la visita.
Toma las riendas de tu proceso de fertilidad con el asesoramiento de expertos
Comprender las complejidades de un estudio de fertilidad y desmontar los mitos más comunes es el primer paso para hacer realidad su sueño de ser padres. Si se enfrenta a problemas como la reserva ovárica reducida, trastornos de la ovulación o infertilidad de origen masculino, es fundamental recibir una atención personalizada. En el Rejuvenating Fertility Center, nos especializamos en evaluaciones exhaustivas y tratamientos innovadores adaptados a su diagnóstico específico. Nuestro equipo, dirigido por el Dr. Zaher Merhi, utiliza técnicas avanzadas de medicina reproductiva, como el rejuvenecimiento ovárico, la FIV y las terapias regenerativas, para maximizar sus posibilidades de éxito.
No dejes que las dudas sin resolver o los retrasos en el diagnóstico te frenen por más tiempo. Visita Rejuvenating Fertility Center para conocer nuestra completa gama de servicios de fertilidad y programas de bienestar diseñados para mujeres mayores de 35 años y otras personas que desean preservar su fertilidad. Da el siguiente paso reservando una consulta para que podamos desarrollar un plan personalizado basado en los resultados de tus pruebas de fertilidad. Tu camino hacia la maternidad merece una atención de vanguardia y un apoyo inquebrantable: empieza hoy mismo en el Rejuvenating Fertility Center.
Preguntas frecuentes
¿Qué incluye un estudio de fertilidad?
Un estudio de fertilidad suele incluir una revisión del historial médico y reproductivo, una exploración física, pruebas de fertilidad (como análisis de los niveles hormonales y análisis de semen) y una evaluación de los antecedentes familiares para identificar posibles causas de infertilidad.
¿Cómo sé si necesito un estudio de fertilidad?
Si llevas 12 meses intentando quedarte embarazada sin éxito (o 6 meses si tienes más de 35 años), es recomendable someterte a un estudio de fertilidad para determinar las causas subyacentes de la infertilidad.
¿Por qué es importante elegir el momento adecuado a la hora de plantearse un estudio de fertilidad?
El momento es fundamental, ya que la edad influye en la calidad y la cantidad de óvulos. En el caso de las mujeres mayores de 35 años, iniciar las pruebas tras seis meses intentando concebir puede ayudar a detectar posibles problemas antes, lo que aumenta las posibilidades de que el tratamiento tenga éxito.
¿Qué ideas erróneas comunes pueden retrasar el diagnóstico de la fertilidad?
Entre los mitos más comunes se encuentran la creencia de que la infertilidad es un problema exclusivamente femenino, que la edad es la única causa de la infertilidad, que la fecundación in vitro es la única solución y que el peso no influye en la fertilidad. Estas ideas erróneas pueden impedir un diagnóstico y un tratamiento oportunos.
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